Número Áureo

 

La Divina Proporción y sus características

 

El rectángulo áureo

Para hacer el rectángulo ÁUREO dibujamos un cuadrado. Sobre este cuadrado marcamos el punto medio de uno de los lados. A continuación trazamos un arco de circunferencia cuyo radio sea desde este punto medio, hasta el vértice superior tratando de encontrar la prolongación del lado inferior.
Éste va a ser el primer vértice de nuestro rectángulo áureo. El segundo lo obtenemos trazando paralelas a los lados del cuadrado. A partir de ahora obtener rectángulos áureos es fácil, basta con trazar solo sobre el lado más largo del rectángulo anterior un cuadrado, y así obtendríamos nuestro segundo rectángulo áureo.
Si sobre este nuevo rectángulo áureo, trazamos otro cuadrado, cuyo lado sea la longitud del lado mayor del rectángulo, obtendremos un tercer rectángulo áureo. Estos rectángulos tienen una propiedad interesante: si unimos mediante arcos de circunferencias los vértices consecutivos de los cuadrados, obtendremos una curva especial que se llama espiral de Durero.
Durero fue un de los artistas del Renacimiento alemán más importantes de la época. Fue conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte, que ejercieron una profunda influencia en los artistas y matemáticos (debido a su famosa espiral) del siglo XV.
 
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